domingo, 22 de noviembre de 2015

Guardando el equilibrio del pie derecho

 
 

Guardando el equilibrio del pie derecho

Será que he guardado silencio por tanto tiempo que se ha convertido en un gato marrón de sonrisa hiriente, reconozco que ese gato no existe, pero también que mi percepción de las cosas ha cambiado un poco, por ejemplo, utilizo la letra h para todo hasta para comer en la sopa de letras. Ese gato invisible maúlla en mi oído a veces, puede ser que sea en aquellos momentos donde mi presión se eleva y descubro que la mortalidad es tan real como las monedas de cincuenta centavos que ya casi desaparecen. Y no tengo motivos para quejarme, o por lo menos no gravemente, carezco de faltas extremas de ortografía y si deseo vencer todas las leyes de la sintaxis retuerzo algunas estructuras para que mi pequeño espíritu revolucionario esté en paz. Por lo menos, no he caído en la fiebre del haiga, no me he contagiado del pegajoso onde y ese maldito gato me rasguña la barbilla cuando tropiezo en un error gramatical.

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